Información Turística sobre México

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27 nov 2012

Jardín Dr. Atl en Guadalajara


Guadalajara es una hermosa ciudad del sur de México. Capital del Estado de Jalisco, esta excitante metrópolis posee una enorme cantidad de atractivos turísticos de los más variados estilos. La hospitalidad de su gente, su deliciosa gastronomía, su música y su arte destilan mexicanidad. Grupos de mariachis, tequila, la mejor comida mexicana y un enorme bagaje cultural hacen de ésta uno de los destinos más importantes de México. En este artículo te contamos sobre uno de los múltiples lugares distintivos de esta gran ciudad, el Jardín Dr. Atl, y un poco sobre la historia de este gran ciudadano de Guadalajara de quien el jardín lleva su nombre. 



El Jardín del Museo de Arqueología del Occidente de Mexico José Parres Arias, o simplemente Pabellón de Arqueología de la ciudad de Guadalajara, se encuentra precedido por un bello jardín. Se trata del Jardín Dr. Atl. En este artículo te contamos más sobre el Jardín Dr. Atl en Guadalajara.

Fundado en 1958 cuando se colocaron los 24 fustes jónicos y toscanos de la columnata que existió en el famoso edificio del Hospicio Cabañas, el jardín fue bauizado por el famoso artista mexicano y nacido en Guadalajara Gerardo Murillo, cuyo seudónimo es precisamente Dr. Atl.

Gerardo Murillo nació el 8 de Octubre de 1975 en la colonia de San Juan de Dios. Fue un hombre de muchas actividades, incursionando en el mundo de la política, el periodismo, la vulcanología y, principalmente, el arte. Murillo comenzó a estudiar pintura a la edad de 19 años. A los 22 años recibió una beca estatal que le permitió viajar a Europa a estudiar, donde no sólo se dedicó a la pintura, sino también a la filosofía, psicología y al derecho penal. Incluso su orientación política lo hizo unirse al partido socialista italiano, y llegó a escribir para el periódico Avanti. Al regresar a México, Murillo volvía con fuertes influencias del fauvismo, la pintura renacentista y el neoimpresionismo.

En 1911 Murillo pasó a ser Dr. Alt, apodo que le fue otorgado por Leopoldo Lugones, y que en la lengua náhualt significa “agua”, fuente de la vida. Los intereses políticos lo llevan a volverse contra el gobierno de Victoriano Huerta y posteriormente contra los convencionalistas, uniéndose a la lucha de los constitucionalistas, quienes marcaban como los claros enemigos del pueblo al clericalismo, el militarismo y el capital. En el marco de la lucha dirige los periódicos Vanguardia en Orizaba y Acción Mundial en la ciudad de México. También fue nombrado director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, y formó el Comité Nacional de Artes Populares en 1929.

Una de las pasiones de Atl fueron los volcanes, lo que lo llevó a pasar largas temporadas en el Popocatépetl, en el Iztaccíhualt, y en el Pico de Orizaba, en los cuales se inspiró para pintar increíbles y vibrantes paisajes llenos de fuerza y vigor. Sobre volcanes también realizó publicaciones y ensayos de lo más variados. Incluso vivió durante un año en las cercanías del Volcán Paricutín, tiempo durante el cual se dedicó a escribir una monografía sobre el volcán y a pintarlo. Sin embargo, su gran pasión por estos gigantes escupe fuego, le terminó provocando problemas de salud. Especialmente debido a su estancia en el Paricutín y la inhalación de gases. En 1949 le deben amputar la pierna.

Gerardo Murillo, o mejor dicho Dr. Atl, muere el 7 de febrero de 1964, un año después de que hubiera comenzado a escribir su autobiografía. Sin duda un hombre de muchos intereses y talentos, sus restos descansan hoy en la Rotonda de Los Hombres Ilustres de Guadalajara. Se puede apreciar una estatua de bronce erigida en su honor en el jardín que lleva su nombre, frente al Museo de Arqueología del Occidente de México José Parres Aria. El busto del famoso mexicano descansa sobre una columna de estilo toscano. Circundando la escultura, un grupo de 9 columnas y 8 arcos se levanta engalanando la pequeña plaza. 

El Museo de Arqueología fue inaugurado en 1959 y su construcción se asemeja a un templo Xochicalco, ya que posee la forma de una pirámide truncada. Su interior se encuentra dividido en 4 secciones, Jalisco, Colima, Nayarit y la Prehistoria.

El Jardín Dr. At en Guadalajara no puede dejar de figurar entre los lugares a visitar en tu próxima visita a esta bella ciudad, donde seguro encontrarás tus vacaciones ideales, en medio de históricos edificios, la calidez de su gente y la colorida y amistosa cultura mexicana. Guadalajara debe figurar, sin lugar a dudas, como el próximo destino de tu viaje por este fascinante país.  

Jardin del Carmen en Guadalajara


Guadalajara es sin duda una de las ciudades más excitantes de Mexico. La capital del Estado de Jalisco tiene algo para ofrecer a todo aquel que desee visitarla. La historia respira viva en sus múltiples rincones, asombrándonos y sorprendiéndonos al recorrer sus intrincadas calles y callejones. Los antiguos edificios permanecen en pie como testigos silenciosos de un pasado remoto, que sin embargo palpita en el mismo corazón de la ciudad. Además, las más modernas construcciones se entrelazan con las viejas, recordándonos que ésta es una metrópolis que se mueve constantemente, ofreciendo lo mejor a los visitantes que año tras año llegan a ella para vivir unas vacaciones ideales. En este artículo te contamos sobre uno de estos rincones especiales de la ciudad, el Jardín del Carmen en Guadalajara.

En la zona céntrica de la capital jaliciense se encuentra el hermoso Jardín del Carmen, más precisamente en la Avenida Juárez esquina 8 de Julio. Se trata de un gran espacio verde arbolado que sirve de descanso para los vecinos que recorren este importante lugar de la ciudad, o a turistas que pasean conociendo los encantos de Guadalajara. Sus grandes árboles y sus muchos andadores invitan a desacelerar el paso y detenerse a disfrutar, contemplando la cotidianidad de quienes habitan la ciudad. Los andadores nos llevan al centro de la plaza, en donde podemos apreciar una hermosa fuente de cantera, un busto de bronce de José Paulino Rolón Alcaraz, y un monumento al Padre Cuellar.

José Paulino Rolón Alcaraz, más conocido como José Rolón, fue un importante compositor, director de orquesta, pianista y profesor de música mexicano. El artista estudió en París con el maesto Mortiz Moszkowski, para perfeccionarse luego con Dukas y Nadia Boulanger. Cuando retornó a su país natal se dedicó a la enseñanza de la composición musical en el Conservatorio de la Ciudad de México. Rolón es sin duda uno de los mayores exponentes de la cultura mexicana de los últimos tiempos, aportando a la creación de música original y nacional, con estilos netamente propios. Compuso muchísimas canciones, una sinfonía, poemas sinfónicos, un concierto para piano y orquesta y un cuarteto. Su homenaje por parte de la ciudad de Guadalajara descansa en el armonioso Jardín del Carmen.

El Padre Cuellar, por su parte, llamado Roberto Cuellar García, fue un querido ciudadano de Guadalajara profundamente comprometido con la infancia desvalida. Nació en Durango en 1896 haciéndose sacerdote en 1920. Al llegar a la ciudad de Guadalajara trabajó como maestro de gramática y literatura española en el Instituto de Ciencias, para al corto tiempo crear en el patio de una casa un espacio en que pretendía dar asilo a los niños huérfanos e indigentes que deambulaban por las calles, principalmente de la colonia San Juan de Dios. Luego alquiló una casa destinada a funcionar como hogar para niños desamparados, y de esta forma nacía el Ciudad de Los Niños del Padre Cuellar, ubicada actualmente en el municipio de Zapopan. En La Ciudad de Los Niños, el padre no solamente les ofreció a los pequeños alimento y asilo, sino también una educación e incluso se encargó de que aprendieran algún oficio que les sirviera para valerse por sí mismos en la vida. La estatua consagrada al Padre Cuellar también descansa en el hermoso y apacible Jardín del Carmen.

En la maravillosa zona donde se encuentra localizado el Jardín puedes visitar numerosos atractivos turísticos, edificios que poseen los estilos de las diferentes etapas de la historia en la que fueron construidos, como la precolonial, colonial, la etapa de la intervención francesa, y el porfiriano, que sin duda nos van contando los secretos del pasado de Guadalajara. Historia de luchas, enfrentamientos, romance, mezclas de culturas, tragedias y alegrías conviven en las calles y tras los muros de a ciudad. Además, los edificios más modernos nos deleitan con sus sofisticadas y elegantes formas.

En tu próxima visita por la Perla del Occidente, como se apoda la bella ciudad de Guadalajara, no puedes dejar de visitar el Jardín del Carmen, que encierra la historia de dos grandes y queridos personajes mexicanos. Éste es uno más de los tantos rincones que encontrarás al pasear tranquilo por las calles de la ciudad, descubriendo a cada paso las maravillas que esconden sus recovecos, el grandioso pasado de estas tierras tapatías, que te harán vivir una experiencia diferente y un viaje que seguramente atesorarás en tu memoria. Un paseo realmente imperdible para todo aquel que se encuentre visitando las tierras que lo enamorarán, las tierras de Guadalajara. 

21 nov 2012

Jardin Francisco Zarco


La ciudad de Guadalajara, capital del Estado de Jalisco, es una gran metrópolis del sur mexicano y probablemente uno de sus principales destinos turísticos del país. La belleza de sus calles, la calidez y hospitalidad de su gente, y los múltiples y variados atractivos turísticos invitan a recorrerla de punta a punta. Y es que el arte y la cultura respiran en esta ciudad, la esencia mexicana que corre por sus venas se manifiesta en su música, sus sonidos, su sabores y sus aromas tradicionales. En este artículo te contamos sobre uno de los múltiples rincones escondidos de la ciudad, el Jardín Francisco Zarco y la historia detrás del nombre.

El Jardín Francisco Zarco se encuentra entre las calles Independencia y Juan N. Cumplido y su historia es muy particular. El pequeño oasis urbano fue conocido con múltiples nombres, como el Jardín de la Gaceta, la Caja de Agua, el Jardín Buzeta y Jardín Francisco Zarco. Se construyó justamente para dar paso a la caja de agua ubicada en el centro de la calle. Durante muchos años funcionó aquí la fuente de agua que servía a los habitantes de este sector de la ciudad, quienes solían llegar con cántaros para abastecerse. El aspecto era el de una caja de madera cerrada con un candado, y por esto es que el jardín toma uno de sus nombres populares. Una pileta funcionaba además como bebedero para los caballos, mulas y burros que entraban por este sector de la capital, pero en 1904 el Ayuntamiento recibió un comunicado solicitando la demolición de la caja y la pileta por obstaculizar el tránsito, además de que se encontraban sucias con la polución normal del constante tráfico. En su lugar se solicitaba instalar un hidrante. 

José Trinidad Alamillo, un famoso periodista, impresor y político mexicano, fue también el dueño y director del periódico La Gaceta de Guadalajara, que tenía su predio, desde 1907 hasta 1914, en las propiedades a las que el jardín les presta su belleza. Junto con el entonces administrador de periódico, Francisco Munguía Torres, decidieron hacer un jardín abierto al público, para que sus empleados pudieran recrearse y distenderse de las rutinarias tareas que debían realizar. Para esto, Alamillo dispuso de una superficie aproximada de 1500 metros para crear un área deportiva, que luego se convertiría en el Jardín. Dada la enorme popularidad del periódico en aquellos años, los habitantes de la ciudad comenzaron a llamar al jardín el “Jardín de la Gaceta”. Pero cuando Trinidad Alamillo se mudó al Estado de Colima durante su candidatura a gobernador, el jardín quedó descuidado e incluso al borde de su desaparición.

Por otro lado, para el año 1912 el Ayuntamiento aprueba la demolición de la caja de agua y el acueducto, acordando que el jardín tomara el nombre de “Fray Pedro Buzeta”. En el año 1924 los vecinos de Guadalajara solicitan que un jardinero limpie y cuide el jardín que se encontraba en condiciones de total abandono, por lo que se decide que el cuidado del mismo estuviera a cargo de los alumnos de escuelas oficiales. Cuando Alamillo regresa en 1930 pretendiendo cercar su jardín, las autoridades, considerado ya al espacio verde un patrimonio de la comunidad, le niegan la autorización prometiéndole comprárselas, ya que querían que siguiera funcionando como un área de descanso y recreo para el disfrute de los habitantes de la localidad. Sin embargo los acuerdos se vieron interrumpidos con la muerte de Alamillo. Fue recién Carolina Ruíz de Ochoa, la nieta Alamillo quien logró efectuar la compra del jardín por parte de la ciudad.

En 1949 el Jardín fue reacondicionado, se le colocaron 14 bancos de concreto, se instalaron 10 faroles, y en su centro una fuente que terminó de convertirlo en el espacio ideal de descanso y relajación para los que pasean o pasan por este sector de la ciudad. Además, sobre la cara que da a la calle Cumplido descansa la estatua en bronce de Francisco Zarco. 

Joaquín Francisco Zarco Mateos, mejor conocido como Francisco Zarco, fue un periodista liberal mexicano nacido en Durango el 3 de diciembre de 1829. También se destacó como político, historiador y hasta fue uno de los miembros que conformó el Congreso Constituyente de 1856.

Su historia transcurre en los tiempos de la Guerra de la Reforma de México o la Guerra de los Tres Años, además vivió para presenciar la derrota del llamado Segundo Imperio Mexicano.

Francisco Zarco defendió la libertad de expresión, los derechos del pueblo y la causa republicana. Fue un agudo crítico del sistema capitalista, y tras escribir una obra en contra de Mariano Arista, el militar y ex presidente mexicano, fue perseguido políticamente. Expresó sus ideas políticas en diversos diarios como El Siglo Diez y Nueve, El Demócrata, El Monitor Republicano, La Ilustración Mexicana, El Presente Amistoso, e incluso fundó su propio periódico al que llamó “Las Cosquillas”.

El Jardín Francisco Zarco de Guadalajara es una visita infaltable para cualquier turista que llegue a la ciudad.